martes, 1 de febrero de 2011

Eso nunca había sido un problema para mí, hasta que me hicieron pensar en ello.


Eso nunca había sido un problema para mí, hasta que me hicieron pensar en ello y darme cuenta que no era precisamente agradable a la vista de los demás.

            Luego de pasar toda tu vida ocupándote de otras cosas, llega una persona y de un día para otro, te hace preocuparte por algo más. Hace que te des cuenta que ADEMAS de todas las cosas con las que estás acostumbrado/a a  lidiar  te anota una más en la lista, al mejor estilo Venezolano “de ñapa”. Como si no tuviésemos suficientes.
            Dime tú, cuando por dar un ejemplo de pequeña pasaste mucho tiempo pensando en eso por ejemplo eso que comentaron fue un trauma de niña para mi, cosas que NUNCA olvidas, solo “aprendes a manejarlas” y de pronto la tal persona, que comentamos al principio , te recordó y piensas “Ok, se suponía que eso ya lo había superado.” Y desde que se le ocurrió la brillante idea no dejas de pensar en eso .
            Aunque pensándolo bien, ese siempre fue un “fantasma” dentro de tu mente, al cual había mantenido callado, hasta ahora. ¿Cómo se supone que lo vuelva a encerrar? –No lo sé.
            Ahora, no debería ser tan importante si durante tanto tiempo has vivido con eso y no te importaba ¿Por qué ahora si? –Porque te lo dijo esa tal persona, que al final de la historia no es tan tal y su opinión repercutió en tu percepción de ti misma/o. Con lo cual concluimos que te importa demasiado lo que piense o no de ti, en este caso de mi.

¿Qué buscamos siempre? –La “perfección”, queremos ser perfectos pero más importante, que los demás nos VEAN perfectos,  nos frustramos cuando no la conseguimos, seguimos luchando con cuerpo y alma aferrándonos a nuestras creencias, patrones conductuales, estándares personales, costumbres, percepción social de lo que es “hermoso y aceptado”, hábitos, luchando por ser “perfectos” o por lo menos no sentirnos tan mal siendo nosotros mismos, en especial esto último que nombre.
            Es sinceramente muy triste y frustrante cuando te esfuerzas por hacer cosas y nadie las aprecia, nadie las mira, nadie se detiene y te dije “¡Que increíble eso que estás haciendo!” y con eso llegamos al doble discurso de “Hay que ser humildes en la vida, no hagas las cosas para que los demás te admiren”,  CLARO QUE HAY QUE SER HUMILDES, pero ser humildes no significa que no quieras que otro te valore y aprecie todo lo que has hecho, todo por lo que has pasado.

Me desvié de mi tema inicial, lo sé, pero bueno..
            En fin, valoren y no critiquen si no se saben cómo se siente estar adentro del otro y escucharlo salir de tu boca.  ;)

No hay comentarios:

Publicar un comentario